
En buena parte del mundo, se repite entre los jóvenes de la generación Z un mismo patrón: son los más decepcionados con la democracia en sus respectivos países y un importante porcentaje de ellos se declara atraído por otras formas de gobierno autoritarias.
El Open Society Barometer de 2023, una encuesta que incluyó más de 36.000 entrevistas en 30 países, fue uno de los primeros estudios que reveló esta tendencia. Los gobiernos militares y los líderes que no hacen elecciones ni escuchan a sus parlamentos son bien vistos por más de un tercio de los centennials, grupo generacional en el que estos regímenes cosechan mayor apoyo.
Esta misma tendencia se repite en regiones y países específicos. Por ejemplo, en las encuestas de Latinobarómetro de 2023 y 2024 el porcentaje de jóvenes menores de 25 años que ve con buenos ojos a los sistemas autoritarios o expresa indiferencia entre estos y la democracia supera al de los que prefieren a los gobiernos salidos de las urnas. En España, por su parte, la democracia tiene mejor salud, pero aún así los menores de 35 años la apoyan menos que la media, de acuerdo con datos del CIS.
En el libro Polarización, soledad y algoritmos. Una radiografía de las nuevas generaciones, se analizan las posibles razones por las cuales un porcentaje creciente de jóvenes ve la democracia con poco ánimo.
La principal es el pesimismo que sienten muchos sobre su situación actual y el futuro, sobre todo en las sociedades más desarrolladas. La idea de que podrán vivir mejor que sus padres se ha deteriorado de manera importante en los últimos años por la crisis de la vivienda, los empleos precarios y la caída del poder adquisitivo.
Esta situación hace que muchos centennials sientan una fuerte tendencia antisistema que les lleva a rechazar a los partidos de gobierno y a sus representantes políticos. En algunos casos, este mismo sentimiento también les anima a defender modelos alternativos a la democracia que consideran que pueden ser más eficientes, aunque esto implique sacrificar algunas libertades.
Según un estudio del CIS de 2023 que preguntó sobre las preferencias de sistemas de gobierno, entre los españoles menores de 45 años y, en especial, entre los menores de 25, es muy popular la idea de cambiar el régimen actual por uno en el que las decisiones sean tomadas por personas expertas en cada tema, en vez de por representantes elegidos en las urnas.
Los jóvenes han desarrollado una visión más utilitarista. Según los datos que revelan diversas encuestas, están dispuestos a sacrificar libertades a cambio de tener un mejor nivel de vida. Ante este escenario, el reto de la política está en contener este deterioro de la democracia, hacerla más efectiva y transmitir su imprescindibilidad para desarrollar una vida plena.